Los Nuevos Movimientos Religiosos (NMR) derivados del Protestantismo en América Latina y el Caribe – François Houtard

A contrapelo de la opinión general sobre el campo religioso en América Latina y el Caribe, el continente se caracteriza por un importante pluralismo. Si bien es cierto que el catolicismo continúa siendo la religión predominante, también el protestantismo y sus numerosas ramificaciones han hecho progresos espectaculares en el transcurso de los últimos años, como lo demuestran las cifras del cuadro siguiente. Habría que agregar aún las religiones afroamericanas de Haití, Cuba, Brasil y otros países, así como la renovación particularmente interesante de las religiones indígenas en México, Guatemala, Bolivia, Perú, Ecuador, etc.

Como se ve, la progresión es espectacular y notablemente más fuerte que la evolución demográfica del continente.

Existen indudablemente ciertas diferencias según la región de que se trate. Podemos distinguir los países donde la proporción de afiliados a las diferentes iglesias protestantes se sitúa entre el 15% y el 25%; se trata de Brasil, Chile, Guatemala, Haití, Puerto Rico y Nicaragua. El Salvador está entre el 10% y el 15%, mientras los otros países se sitúan entre el 5% y el 15%.

La evolución ha sido considerable en el transcurso de los últimos años. De esta manera, entre 1960 y 1985, los afiliados al protestantismo se multiplicaron por 6,7 en Guatemala; 6,2 en Colombia; 5,1 en Haití y 3,9 en Bolivia. En Nicaragua, las congregaciones protestantes aumentaron de 682 en 1982 a 2 012 en 1986, es decir, un 195% de crecimiento (Martínez, 1989).

Por supuesto que la corriente protestante en América Latina y el Caribe es muy diversa, no obstante se puede resumir en dos grandes tendencias. En primer lugar, las iglesias que Christian Lalive d’Epinay denomina iglesias de transplante, cuyo origen se sitúa en las grandes migraciones europeas, y que se localizan principalmente en Chile, Argentina y Brasil. Las cifras anteriores a 1940 corresponden sobre todo a este tipo de iglesia. En general, ellas estuvieron muy ligadas a familias de origen europeo reciente, por lo menos en los países citados, y no manifestaron un proselitismo significativamente importante.

Por el contrario, las iglesias evangélicas y pentecostales han conocido una gran expansión especialmente después de 1940 y muestran un proselitismo con frecuencia muy agresivo. Los fuertes crecimientos de los últimos años corren de modo particular por cuenta de esta segunda corriente. Seguir leyendo:

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