Ser tolerante en una sociedad cosmopolita ~ Dagoberto Núñez Picado

Charlie Hebdo Blog

Al escribir lo hago recordando, con admiración, al pensador fallecido, hace pocos días: Beck Ulrich (https://es.wikipedia.org/wiki/Ulrich_Beck). Su desarrollo de la temática “cosmopolita” es prenda de su deseo ferviente por la vida democrática, en sociedades cada vez más cosmopolitas jalonadas todavía por las intolerancias culturales y que padecen por ausencia de los límites necesarios a todo sistema democrático capaz de generar una debida no-tolerancia-a la irracionalidad de la intolerancia; esa que quiere reducir “todo” a “sí misma”, a unidad de medida para “todo” lo que no es ella.

Yendo a lo ocurrido. Desde el 7 de Enero, los diarios del mundo señalan cómo miles de personas salen a las  calles de Paris y otras ciudades francesas y europeas para repudiar el ataque terrorista contra la revista satírica francesa Charlie Hebdo, que dejó un saldo de 12 muertos, entre ellos el editor en jefe de la publicación, Stephane Charb Charbonnier. En un diario mexicano se lee que el ataque, de clara influencia yihadista, es el peor atentado terrorista sufrido Francia en las últimas décadas. Sobre los tres presuntos terroristas, que dijeron actuar para vengar a Mahoma, al grito de “Alá es grande”, fueron identificados, se trata de dos hermanos de nacionalidad francesa: Sald y ChérifK, de 34 y 32 años. El tercer agresor es Hamyd M, de apenas 18, quien se entregó a la policía y se declaró inocente, según la prensa francesa. Lo anterior conmociona  porque se ejecuta a un grupo de periodistas de un semanario francés por publicar una caricatura sobre el profeta Mahoma. Al ejercer su derecho de expresión, se desata una matanza.  ¿Es culpable Chalie Hebdo de esa masacre? La absurda pregunta es de tal cinismo que reclama una cierta explicación y ejemplificación.    La intolerancia musulmana en contra de Charlie-Hebdo, tiene como trasfondo la “normopatía” de un grupo-fundamentalista que asume “normal”, por lo común, la aplicación de todo su sistema-interpretativo-teológico de “justicia”: para entender algo –en la misma dirección—supongan el caso de una mujer que sufrió  violación y procede a presentar la denuncia ante un agente judicial que centra su informe en dar respuesta a una sola pregunta:  el vestido que llevaba dicha víctima. Su duda, ¿es “provocativa esa forma de vestir” para el agresor? Este esquema de justicia culpógena rebusca en la víctima una justificación del acto sádico que ha padecido;  desde todo punto de vista, repudiable;  el hecho de violación visto desde el prejuicio del fiscal, resulta de la más depurada “normopatía”;  puede preguntar entonces por la salud mental de quién pretende hallar justificación para un hecho, de suyo,  criminal.  Todas y todos hemos escuchado expresiones de masculinos, respecto de la forma de vestir de las mujeres,  que recogen bien esta actitud-cultural: “mire como se viste y hasta el marido se lo permite”.  Sembrada la semilla de intolerancia patriarcal todo está preparado para el crimen, se rebusca si la víctima lo provocó; todo para disimular, justificando, que la ideología machista es el principal motor de todo el entramado. Todo, en el mejor estilo de la canción ranchera “tragedia del vaquero” en la que un macho-alfa acribilla a tiros a dos seres humanos como si fueran “bultos” que yacen en su cama, luego el relato cierra la épica del círculo normópata, colocando al asesino como héroe-auto-inmolado; imitable, simbólicamente. (https://www.youtube.com/watch?v=nsaJoRMvRu4).

La noticia sobre lo acontecido, ocurrió en Francia; una de las sociedades más cosmopolitas del mundo, donde viven millares de ciudadanos/as vinculadas a la religión musulmana:   los mismos yihadistas eran ciudadanos franceses, así que en el escenario en el que se produce esta acción terrorista, uno podría ver a un caricaturista que ejerce su derecho de expresión.  Es relevante  subrayar aquí el carácter laico de la sociedad francesa, que se define cosmopolita, según una secular historia post-revolucionaria. Posiblemente no existe otra nación en el mundo que haya dado bases democráticas, ciudadanas-cosmopolitas, con tanto arraigo: Beck hizo la alusión espiritual a la época actual del mundo democrático como la era de un “Dios –personal” a diferencia de otras en que lo religioso arrostra un patrón civilizador único, intolerante de otras manifestaciones culturales. Por lo tanto, como sistema único y determinante para la organización social, la teocracia, a diferencia de la sociedad cosmopolita, carece de un rostro netamente laical; es decir, el cosmopolitismo al aceptar y regular, en su seno, todas las manifestaciones religiosas y culturales,  las mantiene “en línea” con una dinámica de respeto jurídico-constitucional; y eso dibuja un perfil laical tanto a lo religioso como a lo no-religioso, en un contexto cosmopolita;  perfil que ha sido conmovido con el acto terrorista y exige su actualización.

El hecho criminal ocurre en contra de un medio de información de masas, y específicamente, a raíz de una sección periodística caracterizada por el humor; es inevitable –en lo nacional—recordar una muerte provocada en Costa Rica, en situación similar; el asesinato del periodista-humorista colombiano que quiso educarnos cívicamente, para dar batalla a la corrupción e impunidad que carcome al país, desde mucho antes de su emplazamiento. Parmenio fue asesinado en un contexto de fanatismo que involucró intolerancia religiosa o si lo quieren recordar así, dentro de un marco de fanatismo fundamentalista.

Hacer  eco en la realidad nacional, ante un hecho conmovedor para toda la humanidad,  invoca memorias dentro de nuestro material simbólico; ese que amasa hechos  de los que cualquier día, somos protagonistas y no solo observadores, o víctimas como muchas mujeres y algunos periodistas, como Parmenio; cabe responsabilidad en la estructura estatal que constitucionalmente debe regular las diversidades culturales-religiosas.  ¿Hasta cuándo debemos esperar en Costa Rica?  Nada apunta a que la sociedad francesa quiera montar sistemas de contra-ataque igualmente asesinos, conscientes de que eso prende una guerra religiosa que solo aseguraría más derramamiento de sangre inocente. Según estamos nosotros, ¿haríamos lo mismo sin un Estado Laico?

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