La pregunta por la experiencia inter-seccional (de clase, etnia, edad, género, territorio, etc.) articulada en la vida religiosa de grupos étnicamente diversos

La pregunta por la experiencia inter-seccional (de clase, etnia, edad, género, territorio, etc.) articulada en la vida religiosa de grupos étnicamente diversos

Dagoberto Núñez Picado

En algunas comunidades aledañas a parques nacionales –en los años de mi experiencia de voluntariado— conocí de conflictos entre vecinos por el derecho de ejercer como guías de turismo, en razón a la pertenencia al territorio local. Se alegaba que había que ser del territorio local para realizar la tarea. Esto en Costa Rica no es extraño, aunque sí es poco frecuente. Lo usual, en los lugares donde se percibe el problema, es que tal conflicto se resuelva en la práctica mediante inscripción o adscripción a una asociación (nueva o anterior) por parte de los guías así amenazados.  Y destaca la dimensión económica justificando, por lo general, la importancia de resolución de este tipo de conflicto: los y las “guías turísticos” –en su conjunto—terminan aceptando ampliar su campo de acción. El lema: “no vivimos del aire, todas las personas necesitamos comer”.

En caso de que el conflicto se produzca por razón de contenido religioso, este dispara una dimensión que suele tomar rasgos más complejos. Porque en tal caso, la mezcla entre las diferentes dimensiones que inter-seccionalmente atraviesan a los creyentes suelen invisibilizarse y se sobredimensiona su sentido al margen de esos otros componentes o dimensiones que están latentes. Algunos autores de la añeja manualística-religiosa de la antigua Unión Soviética, tendían a concebir “la raíces de la religión” desde un parámetro exclusivamente economicista (veáse, A.D. Sujov: 1967) reduccionista y bipolar, negador del carácter simbólico relativamente autónomo del fenómeno religioso, respecto del ámbito económico-social.

Un ejemplo que quiero compartir llega al participar de un círculo de investigación sobre temas religiosos, vía INTERNET, a impulsos de un estudioso de la Universidad de las Islas Baleares (https://www.researchgate.net/post/Can_an_ethnic_group_have_two_or_more_religions.)

La formulación Aon Waqas Awan, parece simple: ¿Puede un grupo étnico tener dos o más religiones? Uno se puede sentir impulsado a responder que en sociedades cada  vez más interconectadas eso no solo es posible sino inevitable. Solo lo parece simple la cuestión porque cuando  se describe el caso empiezan a notarse las dificultades: “Estoy trabajando en turismo, mi muestra pertenece a un grupo étnico. Tienen su propia religión, pero casi el 60% de ellos se convirtieron al Islam durante el siglo pasado. Debido a cambios en la religión, que crea alguna diferencia entre ellos.” El investigador documenta que se está impidiendo a los conversos (de religión cristiana al islam) ejercer como guías turísticos ya que han renunciado a su fe original, según la opinión del grupo tradicional; el subgrupo disidente se desprende de los pueblos Καλάς , Kalasha (Kalasha : kalasa , nuristaní : Kasivo ) o Kalash , que residen en el distrito de Chitral de Khyber Pakhtunkhwa, provincia de Pakistán, quienes hablan el idioma kalash , de la familia Dardic de la rama indo-iraní , y se consideran una tribu única entre los indo-iraníes pueblos de Pakistán. Quienes dicen detentar la tradición más fiel se dan el deber de excluir a los disidentes, con efectos graves para la sobrevivencia financiera de los segundos. La cuestión es delicada y no extraña que en países como Guatemala, de una riqueza étnica tan variopinta haya estudios de conflictos similares, a raíz del abandono de tradiciones religiosas mayances sustituidas por versiones cristianas (especialmente de corte evangélico-pentecostal), aunque no aparezca tan acusada la razón turística en los hechos.

Un breve análisis permite ver que el investigador quiere estudiar la diferencia entre estos grupos –a raíz del conflicto por la religión—como si se tratara fundamentalmente de un problema religioso. Es aquí donde nos parece pertinente el enfoque “interseccional” (Shussler, 2012) que obliga a preguntarse primero por las múltiples dimensiones de la experiencia en los seres humanos de estos grupos: tanto el grupo Kalasha como el grupo islamizado, para el caso: la cuestión ¿qué dimensiones son esas? Indudablemente la étnica, puesto que parece que “un primer hilo” de la textura complejamente identitaria se ofrece a la vista enraizado de tradiciones que les vincula como referencial de grupo: los Kalach –por citar una singularidad– se consideran herederos de Alejandro Magno; pakistaníes-griegos, diríamos a la ligera.

Y otros hilos del entramado figuran muy visibles en el conflicto; la renuncia de un cristianismo determinado pasa por experiencias territoriales anteriores, y el vínculo a un islamismo también; la fuerte visibilidad del hilo religioso testifica la importancia de la puerta de ingreso a ese nuevo territorio simbólico y/o físico, asimismo sería innegable que el lugar de lo económico (vinculado al turismo-regional)  también está en el tapete; a vuelo de pájaro, vemos el protagonismo étnico y del orden económico, pero: ¿es que ya terminamos el breve análisis?

Si se quisiera profundizar el análisis del tejido vemos otros hilos que brillan despertando sentidos potables de identidad (patentes/latentes) en el caso; cabría destacar diferencias en las vivencias de mujeres respecto de los hombres, en ambos grupos y es muy posible que las distintas edades entre los sub-grupos de mujeres y masculinos también arroje datos interesantes de ambas muestras. No se diga si el análisis se torna más fino; ¿cómo tejeríamos el problema si nos detenemos a determinar diferencia de opción sexo-genéricas, de personas con distintas capacidades físicas o mentales (aquí entrarían super-dotados junto con personas limitadas respecto del promedio).

La experiencia inter-seccional (de clase, etnia, edad, género, territorio, etc.) articulada en la vida religiosa de grupos étnicamente diversos, nos acerca al problema del tejido dinámico (dúctil) del que estamos hechos; ni más, ni menos. Al menos dos conclusiones preliminares podemos desprender de lo dicho:  la descripción y esfuerzo explicativo de lo religioso, no dejará de ser nunca más que un balbuceo respecto del fondo de su verdad; y, detrás de la pobre fotografía que destaca lo religioso en la vida de los pueblos (del árbol-verde de sus vidas) podría auscultarse, algo que denominar “lo-espiritual” y que parece referirse al ámbito más sintético del conjunto; es decir, ahí donde se torna tan densa la realidad que los hilos dejan de ser hilos y se vuelven tejido; es decir, pierden identidad separada y se integran en una cierta unidad in-consutil.

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