¡Día del Indígena en Costa Rica! – Isabel Ducca D.

Hoy, 19 de abril de 2016, se conmemoró en América Latina el día del indígena.

Costa Rica lució este día, una vez más, la hipocresía y la doble moral de la cultura oficial y de su correspondiente mascarada neocolonial.

Hace más de quinientos años los habitantes originarios de estos territorios sufrieron una invasión.  Para la historia colonial, fueron descubiertos.  Pero, como bien lo indica el filósofo Enrique Dussel, no se debe hablar de descubrimiento.  Se debe  plantear UN ENCUBRIMIENTO.

Fueron encubiertos de deshumanización: no tenían alma; por lo tanto, podían ser esclavizados.

Fueron encubiertas de pecado y libidinosidad: podían ser violadas, pues, según los conquistadores, las indígenas eran tan libidinosas que disfrutaban de la violación.

Fueron encubiertas de ignorancia, hechicería y barbarie: sus culturas podían ser destruidas y aniquiladas.

Fueron encubiertos de superstición, malas costumbres e infamias: podían ser tratados peor que animales de carga y morir por millares de hambre, guerra o enfermedades, pero la generosidad  de los conquistadores era tan grande que les trajeron sus dioses para que les enseñaran a agradecer la conversión en esclavos,  a ser sumisos y obedientes.

El encubrimiento era doble: mientras se les despojaba de la dignidad humana también se les arrebatada el derecho a sus tierras, a sus culturas, a sus riquezas y, entonces, Europa se cubría de civilización, de oro y desarrollo industrial.  Aquí estaba la barbarie, allá la civilización.

¡Una civilización que chorrea sangre humana hasta el día de hoy!

Y la Costa Rica democrática no podía quedarse atrás.  Al día de hoy, se siguen acumulando las denuncias de los habitantes de Salitre, Cabagra y Térraba por la violencia de que son objeto  por el simple hecho de luchar por lo que por derecho natural les pertenece.  Y si el derecho natural no es suficiente razón, hay una legislación internacional que los protege.

Pero así como se implanta en toda América Latina el neocolonialismo, con todo y visitas del emperador  designado quien también chorrea sangre, en Costa Rica se imponen LOS NEOCONQUISTADORES que gozan de total impunidad.

Uno de los tantos comunicados de prensa que, por supuesto, los medios comerciales no dan a conocer, pues pueden afear a la “democracia  centenaria” y más feliz del mundo, dice así:

AGRESIONES CONTRA IINDÍGENAS RECUPERADORES DE TIERRAS EN PALMIRA DE IRIRIA BRIBRI KA (Cabagra) Y EN PALMITAL DE SALITRE.

PALMIRA DE CABAGRA

Ayer jueves 7 de abril a las 8 de la noche en el territorio indígena de Cabagra,  en la comunidad de Palmira los indígenas que se encuentran recuperando la finca usurpada por la no indígena Heydi Mora Zamora, fueron atacados con armas de fuego y machetes por una turba de terratenientes y sus peones.

Entre los agresores se identificaron a Antonio Jiménez Leiva, Mario Espinoza Vargas (no indígena poseedor ilegal de tierra en ese territorio) Henry Marin Chinchilla, Wilson Uva Hidalgo y Miguel y Luis Bermúdez Matamoros,  todos no indígenas.

De esta cobarde y brutal agresión resultaron golpeados y heridos los mayores indígenas Antonio Torres Leiva con un machetazo en la cabeza y Adilio Ortiz Torres con un machetazo y un balazo en sus extremidades. Ambos se encuentran en el hospital de Pérez Zeledón.

Además los ranchos, ropa y comida de los habitantes de estos territorios recuperados fueron destruidos y quemados por los matones.

Todo esto mientras la Asociación de Desarrollo Indígena de Cabagra apoya a los usurpadores no indígenas,  declara poseedor de buena fe al terrateniente Mario Espinoza Vargas y actúa contrario a los intereses del pueblo Bribri de Iriria Bribri Ka.

PALMITAL DE SALITRE

Ayer mismo en Palmital del territorio indígena de Salitre,  al ser aproximadamente las 5:30 de la tarde también se dio un ataque a la familia indígena recuperadora de tierras.

La familia de Samuel Delgado Rojas fue atacada a balazos y obligada a huir por la montaña,  mientras le quemaban su casa.

Dentro de los agresores  se identificaron a Victor Zúñiga y sus hijos Victor Hugo, Albin y Josué,  así como su sobrino Carlos. El no indígena  Victor Zúñiga ocupa ilegalmente la tierra que a su vez usurpa Luis Ceciliano.

Estos hechos de violencia son parte de una sistemática agresión contra los pueblos indígenas  de la zona sur por parte de terratenientes y sus peones perfectamente identificados y ante los cuales este gobierno y los anteriores no han hecho nada para evitarlo.

De todos estos actos han resultado indígenas heridos con machetazos, balazos,  golpes, mujeres perseguidas por la montaña,  casas y ranchos quemados y el único que resulto injustamente preso fue el compañero indígena Sergio Rojas por luchar por su pueblo.

La Coordinadora de Lucha Sur Sur condena estos actos brutales de violencia y responsabiliza de los mismos a los terratenientes plenamente identificados y al gobierno de Luis Guillermo Solís.

http://ditso.blogspot.com/2016/04/agresiones-contra-indigenas.html

El gobierno de don Luis Guillermo Solís y del PAC-PLUSC ha jugado con la esperanza de más de un millón de votantes.  ¿Qué intereses se encubren detrás de esta violencia étnica que deja impune a los  neoconquistadores a sabiendas que,  como Estado, Costa Rica  viola la legislación internacional?

Isabel Ducca D.

 

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Continúan las agresiones a bribris en Salitre, ahora también en Cabagra

Pronunciamiento del Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE)

Acuerdo del Consejo Científico del CICDE,

sesión 2016-3, 12 de abril de 2016

Las agresiones sufridas recientemente por indígenas bribris del territorio de Cabagra, en el Cantón de Buenos Aires de Puntarenas, no deben  verse como acciones aisladas, nuevas o diferentes a los hechos de violencia que han dañado la integridad física, patrimonial y emocional, de indígenas bribris en el territorio Salitre durante los últimos años.  Por el contrario, las agresiones del pasado 7 de abril son otra muestra de la violencia organizada que están viviendo las y los indígenas costarricenses, quienes, ante la demostrada e histórica incapacidad del Estado para hacer cumplir la legislación vigente y los compromisos internacionales en materia de derechos territoriales y de derechos humanos de los pueblos indígenas, se han visto obligados a la recuperación de su territorio mediante la acción directa de las familias sobre las fincas, que se encuentran en posesión ilegal por parte de algunas personas externas al pueblo bribri.

Los hechos de violencia ocurridos recientemente en la comunidad de Palmira y Brazo de Oro, en Cabagra, dejaron heridas a varias personas, producto del ataque perpetrado por un grupo de hombres con armas de fuego  y armas blancas, haciendo necesaria la hospitalización del mayor Antonio Torres Leiva y de Adilio Ortiz Torres (quien está a la espera de una operación por ruptura de su tibia y fémur). Esta situación de emergencia y de riesgo para estas familias, se produce en un contexto de múltiples amenazas y otras acciones intimidatorias, realizadas por  personas ajenas al territorio.

Estos hechos, similares a los presentados en el territorio de Salitre, y de los cuales no existe ningún procedimiento abierto para los responsables de golpear personas, cerrar carreteras, incendiar viviendas, destrozar artículos, dar disparos al aire, intimidar y perseguir a indígenas de la zona,  evidencian la poca o nula acción institucional en materia de seguridad, garantías colectivas, respeto de la legislación territorial y justicia. Tal es la situación característica de esta zona, lo cual incentiva la impunidad y propicia que los    hechos violentos se reiteren y se amplíen, afectando ahora también el territorio de Cabagra.

A pesar de las múltiples denuncias formales y mediáticas que vienen realizando desde el 2012 las propias comunidades, personas afectadas y varias agrupaciones sociales e instituciones, entre las que figuran universidades pública, grupos de derechos humanos, periodistas, sindicatos y agrupaciones políticas, la situación y las causas de esa conflictividad se mantienen sin resolver y en proceso de agravamiento.

El actual Gobierno ha incumplido varios acuerdos suscritos con las comunidades. La inoperancia institucional para garantizar la seguridad de las y los recuperadores indígenas es evidente, y además prevalece una nula acción judicial para castigar a los responsables de las agresiones.

Ante esta lamentable situación el Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE) de la Vicerrectoría de Investigación de la UNED, manifiesta su preocupación por los hechos narrados, por la injusticia de la que siguen siendo víctima los pueblos indígenas y por el doble discurso y racismo que se mantiene en el  accionar  del Estado costarricense, e insta respetuosamente a  nuestro Consejo Universitario a respaldar este pronunciamiento y solicita a las autoridades nacionales para que:

  • Cumplan las Medidas Cautelares interpuestas por la Comisión de Interamericana de Derechos Humanos al Estado de Costa Rica para el territorio de Salitre y se apliquen de hecho en el territorio de Cabagra, a fin de garantizar la integridad física y la vida de los y las indígenas que actualmente se encuentran participando del proceso de recuperación de su respectivo territorio.
  • Procedan de manera eficiente y urgente con procesos judiciales contra los agresores que han atacado física, psicología y patrimonialmente a las y los indígenas, tanto del territorio de Salitre como de Cabagra. De igual manera se proceda a agilizar el cumplimiento de las medidas administrativas emitidas por las instancias judiciales, a favor de la recuperación del territorio por parte de la población indígena.
  • Agilicen una pronta solución del conflicto por las tierras en estos territorios, no solo mediante acciones de carácter indagatorio como estudios de posesión y opciones para las indemnizaciones correspondientes, sino mediante acciones efectivas que   posibiliten y aseguren condiciones de gobernabilidad o gobernanza autónoma de estos pueblos, tal como lo establecen las legislaciones nacionales e internacionales ya existentes.
  • Garanticen la plena participación del pueblo bribri en los procesos de negociación y ejecución de las medidas necesarias para solventar los problemas que los afectan; especialmente los planes y acciones de recuperación del territorio y sean informados  mediante una comunicación permanente, oportuna y verás  de las acciones estatales.
  • Que se cumpla con los acuerdos establecidos entre el gobierno y las comunidades, en los plazos establecidos y bajo las condiciones pactadas.

Dr. Luis Paulino Vargas Solís

Director CICDE

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Recordemos a Monseñor Romero – Isabel Ducca D.

Recordemos a Monseñor Romero

Hoy hace treinta y seis años [24 de marzo de 1980] mataron a Óscar Arnulfo Romero mientras oficiaba misa.  Era el arzobispo de San Salvador; eso, a mí, no me dice nada, excepto que tenía poder dentro de la Iglesia Católica salvadoreña.  ¡Era la reencarnación del Evangelio!,  eso a mí me dice todo.

En este país, donde reina el palanganeo, el oportunismo, el servilismo, el amiguismo, el entreguismo y la corrupción, aún dentro de las organizaciones que se dicen progresistas o de izquierda, recordar su pensamiento enraizado en el camino de su Maestro, nos puede dar esperanza y horizonte ético.

Comparto las siguientes citas, sin orden cronológico, todas salen de sus homilías.

No hay pecado más diabólico que quitarle el pan al que tiene hambre.

Ante un santo las sombras huyen, la justicia se enoja, hay violencia, quitan la vida.

¿No les parece, hermanos, un ultraje a la pobreza de nuestra patria esta danza de millones?

He sido frecuentemente amenazado de muerte. Debo decirles que, como cristiano, no creo en la muerte sin resurrección. Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño. Se lo digo sin jactancia, con la más grande humildad. Como pastor estoy obligado por mandato divino a dar la vida por quienes amo, que son todos los salvadoreños, aun por aquellos que vayan a asesinarme. Si llegaran a cumplirse las amenazas, desde ya ofrezco mi sangre por la redención y resurrección de El Salvador. El martirio es una gracia que no creo merecer. Pero si Dios acepta el sacrificio de mi vida, que mi sangre sea semilla de libertad y la señal de que la esperanza será pronto una realidad. Mi muerte, si es aceptada por Dios, sea por la liberación de mi pueblo y como un testimonio de esperanza en el futuro. Puede usted decir, si llegasen a matarme, que perdono y bendigo a quienes lo hagan. Ojalá, sí, se convenzan que perderán su tiempo. Un obispo morirá, pero la Iglesia de Dios, que es el pueblo, no perecerá jamás.

Hermanos, son de nuestro mismo pueblo; matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: No matar…Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios (…). En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡cese la represión!

No sean sanguinarios como Herodes. No sean serviles como los soldados que, a órdenes de Herodes, van a matar a inocentes. No sean crueles. No torturen. No maltraten.

Conviértanse. No pueden encontrar a Dios por esos caminos de torturas y de atropellos. Ustedes que tienen las manos manchadas de crimen, de tortura, de atropello, de injusticia, ¡conviértanse! Los quiero mucho. Me dan lástima, porque van por caminos de perdición. La Iglesia señala los grandes pecados de los militares, pero los está llamando a conversión.

El rico que está de rodillas ante su dinero, aunque vaya a misa y aunque haga actos piadosos, si no se ha desprendido en el corazón del ídolo dinero, es un idólatra, no es un cristiano. No hay más que una Iglesia, la que adora al verdadero Dios y la que sabe dar a las cosas su valor relativo.

Quiero hacer un llamado fraternal, a la pastoral, a la oligarquía para que se convierta y viva, y haga valer su potencia económica en favor del pueblo (…). Compartan lo que son y tienen. No sigan callando con la violencia a los que les estamos haciendo esta invitación, ni mucho menos continúen matando a los que estamos tratando de lograr haya una más justa distribución del poder y de la riqueza de nuestro país. Y porque la Iglesia es Madre, les dice también a los ricos y a los poderosos: ¡conviértanse, hijos! ¡Conviértanse! (…). No hagan leyes para defender su minoría. Hagan leyes para defender la pobreza. Hagan disposiciones. Admitan en el diálogo no solamente a la gente que piensa como ustedes, admitan también al campesino que se muere de hambre y por morirse de hambre se organiza, no para la subversión, sino para sobrevivir.

Soy simplemente el pastor, el hermano, el amigo de este pueblo, que sabe de sus sufrimientos, de sus hambres, de sus angustias; en el nombre de esas voces yo levanto mi voz para decir: no idolatren sus riquezas, no las salven de manera de que dejen morir de hambre a los demás (…). Hay que saber quitarse los anillos para que no le quiten los dedos. Nuevamente, a nombre de nuestra Iglesia, les hago un nuevo llamado para que oigan la voz de Dios y compartan con todos gustosamente el poder y las riquezas, en vez de provocar una guerra civil que nos ahogue en sangre. Todavía es tiempo de quitarse los anillos para que no les vayan a quitar la mano. Es mejor, repitiendo la imagen ya conocida, quitarse a tiempo los anillos antes que les pueden cortar la mano.

No es un prestigio para la Iglesia estar bien con los poderosos (…). Este es el prestigio de la Iglesia: sentir que los pobres la sientan como suya, sentir que la Iglesia vive una dimensión en la tierra llamando a todos, también a los ricos, a convertirse y salvarse desde el mundo de los pobres, porque ellos son únicamente los bienaventurados.

No usemos, queridos capitalistas, la idolatría del dinero, el poder del dinero, para explotar al hombre más pobre. Ustedes pueden hacer tan felices a nuestro pueblo si hubiera un poquito de amor en sus corazones. ¡Qué instrumentos de Dios serían ustedes con sus arcas llenas de dinero, con sus cuentas bancarias, con sus fincas, con sus terrenos, si no los usaran para el egoísmo, sino para hacer feliz a este pueblo tan hambriento, tan necesitado, tan desnutrido…

Cómo quisiera yo, hermanos, que un día, todos los que hoy van sembrando el terror como Saulo por Jerusalén y la Tierra Santa se convirtieran. No los odiamos. Desde el altar pedimos a Dios: ‘Dales, Señor, el arrepentimiento. Que vuelvan por los caminos de la piedad. Que se den cuenta del horrendo crimen que cometen para que sean, un día, también, santos, como bienaventurados del cielo.

Todavía es tiempo de no pagar ya con tanta sangre…  Creo, hermanos, que podamos tener todavía una salida a la paz y a la justicia sin tener que pagarla con tanta sangre como sería una insurrección que vendría cuando ya se han agotado todos los medios pacíficos. Todavía no se han agotado.

Despojaos a tiempo; si no, os despojarán. Esto es lo que la Iglesia está diciendo también: ¡Sean generosos! ¿Qué pueden aportar? No es posible que sigan disfrutando egoísticamente lo que es de todos. Participemos todos; compartamos como hermanos; todavía es tiempo de resolver con caridad y amor, con justicia y racionalidad. Si no, después nos despojarán a la fuerza y entonces, sí, será a base de sangre. ¡Son victorias muy caras! ¡Ojalá que no tengamos que llegar a eso!

¡Que su semilla de lucha esperanzadora llegue al corazón de todos los pueblos de este continente tan adolorido!

Isabel Ducca D.

Nota: Todas las citas fueron entresacadas de: http://www.romerotrust.org.uk/documents/books/pensamiento%20teologico%20mons.pdf

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